Cuando pinto algo y pienso que puedo mejorarlo, no se me ocurre decírselo a nadie.
¿Por qué? Porque automáticamente (y sé que siempre es desde el cariño) la respuesta es: “Pero si está súper bien, no seas tan perfeccionista”.
Y yo pienso: «Que sí, que no digo que sea una basura, ¡pero sé que puedo hacerlo mejor!».
¿Por qué me hace sentir mal que me llamen perfeccionista? Sin querer, pero se dice casi como un insulto.
Y aquí es cuando empecé a pensar en la dualidad del perfeccionismo.
En general, lo tenemos muy denostado. Se le da una connotación negativa porque, es verdad, nos bloquea y no nos deja avanzar. Pero hay un «pero» gigante. El perfeccionismo también puede ser lo que más nos haga evolucionar.
Porque existe una perfección buena.
Cuando pinté estas rosas estuve muy orgullosa de ellas. A veces puede pasar.
Una cosa es ser un “perfeccionista machacante” (término que me acabo de inventar), que es el que te dice: “Menudo asco lo que acabas de hacer, no sirves para nada”.
Y otra muy distinta es el “perfeccionista realista” (que también me lo acabo de inventar y encima tiene ritmo). Este no nace de la obsesión por ser el mejor o el miedo a no serlo, sino de algo mucho más profundo: el respeto por lo que estás creando.
Seamos sinceros, el machacante siempre está por ahí y se nos escapa de vez en cuando, es normal, pero cuando decides repetir un trazo o ajustar un color que «ya estaba bien» para el resto del mundo, no lo haces por su culpa.
Lo haces porque respetas tanto tu visión y tu oficio que no quieres conformarte con lo primero que sale.
Quieres ser fiel a lo que tu ojo ya es capaz de ver, aunque tu mano todavía esté en camino de lograrlo.
Ese perfeccionismo es el bueno. Es el que te dice: “Oye, está genial, pero si continúas, será aún mejor”.
Así que, ¡sí, soy perfeccionista! Y está súper bien.
Eso me ha hecho llegar aquí y querer seguir. Si tú lo eres también, deja de sentirte como en una reunión de Alcohólicos Anónimos pidiendo perdón por querer mejorar. ¡Dilo con orgullo! ¡Soy perfeccionista! (de los buenos).





